TU PRIMER GALGO

Si ya eres el feliz adoptante de un galgo (o de varios, como suele acontecer tras el primero: son adictivos, ¡te lo advierto!), mis palabras de hoy te resultarán conocidas y te sentirás completamente reflejado en estas reflexiones… Si estás pensando en adoptar tu primer galgo, entonces este post podrá ser de ayuda en el inicio de este viaje embriagador hacia el mundo de los galgos, unas almas que no son ni perros ni gatos, sino un poco de ambos.

O Clube da Tula

Puede que hayas tomado la decisión de adoptar un galgo por varias razones:

O Clube da TulaPorque conociste la problemática que los envuelve y desees colaborar con la causa;

O Clube da TulaPorque algún amigo o familiar tuyo tenga un galgo y hayas comenzado a entender lo especial que es esta sub-especie canino-felina;

O Clube da TulaPorque te hayas enamorado de sus curvas perfectas, de sus poéticos movimientos al andar o al correr, de su hocico en forma de baguetina catalana;

O Clube da TulaPor una mezcla de todas las razones anteriores…

En cualquier caso, estoy segura de que en el momento en que decidiste dejarte adoptar por un galgo (te lo advierto: es él quien te adopta a ti, no seas ingenuo…), fuiste corriendo a la web de alguna ONG especializada en galgos para ver las fotos de los galgos que había en adopción para escoger uno (casi te veo haciéndolo, ¿o me equivoco?).

Estoy segura de que habrás comenzado a devorar cada una de las fotos de galgos en adopción, a leer cada una de las descripciones que los acompaña.

Te imagino imaginándote junto a cada uno de ellos, tratando de apostar con cuál de todos estarías en mayor sintonía…

Te imagino visualizándote con cada uno de ellos corriendo por la playa (al mejor estilo Baywatch), compartiendo sofá, para tratar de adivinar “cuál es TU galgo” entre toda esa marea de flaquitos esperando un hogar.

Te imagino apuntando sus nombres, memorizando sus historias, compartiéndolas con tu familia, una y otra vez.

Os imagino a todos, en tertulia, decidiendo por cuál galgo realizarán la consulta, por cuál preguntarán si aún está “disponible”.

Os imagino sintiendo que alguno de ellos ya es vuestro…

Pero claro, luego llega la realidad, y puede no ser exactamente aquella que te creaste y en la que invertiste tanto tiempo. De hecho, es muy probable que la realidad sea bien diferente de la que imaginaste. Te explicaré el por qué, para que veas que, como todo en la vida (que es muy pero que muy sabia), dejarte adoptar por un galgo no puede ser algo programado milimétricamente, como programas la compra de un coche o de un pantalón…

En esos casos, escoges color, modelo, tamaño, funcionalidades, etc… Pero no podrás dejarte adoptar por un galgo con esa mentalidad… Dirás: “obvio, un galgo no es un coche ni un pantalón” (casi puedo escucharte decirlo). Pero lo cierto es que muchas personas contactan a las ONG con una idea pre-definida, basada en las fotos de un galgo y nada más. Y luego, cuando las personas de la ONG desaconsejan ese galgo para esa familia, se frustran, con todos los riesgos que eso implica (el peor de todos, desistir de la adopción, por no haber podido cumplir ese enorme sueño de adoptar al galgo cuyas fotos devoraron durante mucho tiempo, asumiendo que ya era suyo).

Así como dejas que la vida te proponga cosas, debes dejarte fluir y escuchar las voces de las personas que tienen experiencia con galgos y de quienes acogen a cada galgo y saben lo que esa alma necesita para ser feliz, por compartir su día a día desde el momento del rescate.

Me parece muy importante hablar de ello, porque es necesario eliminar esa mentalidad de “perro de escaparate”, que muchas tiendas lamentablemente nos venden aún… Las fotos en una web son apenas para divulgar los casos, para que tengas una idea de los galgos que están a espera de adoptar un humano. Pero, en ningún caso, están ahí para que escojas uno, como si se tratara de un catálogo. Te digo esto con la misma certeza de que mi galga española se llama Tula.

Cuando decidas dejarte adoptar por tu primer galgo (a partir del segundo, ya sabrás todo esto por ti mismo), serás entrevistado por el equipo de la ONG, quien tratará de entender de la manera más completa posible cuál es tu estilo de vida, tus características personales, familiares y hasta las de tu espacio habitable y las de tus rutinas.

¡Tranquilo! No lo hacen por ser cotillas, que ni tiempo para eso tienen…

Al igual que contigo, el equipo de la ONG ha estudiado a cada uno de los galgos en acogida temporal, tratando de realizar un perfil más completo posible. Así, pueden saber qué tipo de familia, entorno y rutinas sería más adecuado para cada galgo. Y qué galgo sería más adecuado para ti. ¿El resultado? Una especie de “casamiento galgo-humano” en que la ONG, con sus dotes de celestina profesional, une para toda la vida un conjunto de almas destinadas a vivir juntas una etapa de sus vidas, para cumplir la misión que les está destinada.

Si procuras una mejor definición de “adopción de un galgo”, seguro la encuentras, pero más gráfica que ésta, difícilmente aparezca en Google…

Ya ves que en esa definición no he hablado de colores y edades de galgos, que es lo primero que suelen pedir algunos candidatos a adoptantes.

Te pido lo siguiente: cuando llegue el momento de contactar a la ONG y, sobretodo, cuando recibas la llamada tan esperada para anunciarte que “hay un galgo para ti”, PERMÍTETE CREE SIN VER…

Acaso no es esa la definición de “FE”? Pues eso, te pido que tengas FE, que confíes en esas personas que tantos matrimonios galguiles han ayudado a unir y que te dejes llevar por sus consejos… En el fondo, todos ellos son transmitidos desde el corazón del galgo que te ha escogido, de aquel que decidió que puede ayudarte.

Y cuando ese milagro ocurre, no importa si se trata de un galgo color canela, negro, blanco o atigrado… Es el galgo que te escogió sabiamente: acaso podrías recibir un halago mayor que ese, que un galgo se haya fijado en ti y haya decidido que quiere pasar el resto de su vida a tu lado?

Y no creas que hablo por hablar, te hablo desde mi experiencia y desde la de todos mis amigos con galgos. Te resumiré la mía.

En abril de 2006, Lily, una greyhound retirada del canódromo, decide adoptarme. Lo único que sabía de ella era que había pasado por dos familias en los últimos seis años (que tuvieron que dejarla ir por razones personales) y que su aliento era putrefacto al punto del desmayo. ¿Te parece alentador? Pues no, ¿verdad? Pero ahí caí yo, alcanzada por la flecha de Cupido. ¿El resultado? Un viaje espiritual de casi 3 años y medio (cuando Lily murió), un viaje de auto-conocimiento, un viaje iniciático que nos permitió descubrir un mundo de terapias naturales, de adaptación a países diferentes, de conexiones invisibles entre ambas… Cuando Lily llegó a casa, ni su color de pelo sabía. De hecho, estaba tan gorda cuando la vi, que hasta pensé que era cruza de galgo con otra cosa… ¿Si me arrepiento de haberme dejado adoptar por un galgo que me escogió sin que yo conociera previamente su ficha personal? NI UN INSTANTE DE MI VIDA…

O Clube da Tula

En febrero de 2010, meses después de la muerte de Lily, y mientras aún estaba de luto, recibo una llamada de la directora de una ONG, que me dice: “tengo una galga para ti, Tula, que es un bombón”.

“Un bombón, llamado Tula”, es lo único que supe durante el mes que anduve organizando mi viaje a Madrid para ir a buscarla (no para “conocerla”, sino para “buscarla”). Ni una foto, ni una descripción. Semanas antes de viajar para que me adoptase, conocí otro dato más a la misteriosa Tula: “Es oscurita”.

O Clube da Tula

Yo vivía en el interior de Portugal, a casi 600 kilómetros de Madrid, donde el bombón oscurito llamado Tula me esperaba. Y, por la magia de la vida, acabamos conociéndonos no en Madrid, sino en Barcelona. Cada una por una urgencia diferente, ambas nos vimos obligadas a viajar allí al mismo tiempo, y el 4 de marzo se produjo el gran encuentro. 1050 kilómetros hice para conocerla, y no pasa un día en que no recuerde lo que sentí al verla por primera vez: era tan enorme, tan atigrada, tan oscura, ¡tan indiferente a mi presencia aquel día! ¿La habría cambiado en ese momento por otra? ¡NI PENSAR!

Juntas seguimos, hace ya más de cuatro años, la “oscurita” y yo… Una cita a ciegas me unió para toda la vida con este ángel valiente que aceptó el desafío que la vida le propuso: adoptarme y ayudarme a realizar mi misión… Aún no sé cuál es esa misión, pero sé que con Tula a mi lado está garantizado que algún día la cumpliré…

Por todo lo antes expuesto, te ruego que tengas una “open mind” (una “mente abierta”) y mucha FE (que te recuerdo: es creer ciegamente en aquello que no ves, o que aún no has visto).

Deja que tu galgo, el que ya te ha escogido, llegue a ti… No le trunques el camino hasta ti sólo por querer ser tú a elegir un galgo por su color, su edad, su sexo… Déjate adoptar por tu primer galgo… Con el segundo, ya sabrás de qué te hablo. Y hasta me atrevo a vaticinar que serás tú quien explique esto a los futuros adoptantes…

Si ya has pasado por esta aventura y te apetece, nos encantaría conocer tu historia con tu primer galgo. ¿Fue por una “blind date”? ¿Cómo te ocurrió?

O Clube da Tula

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4 thoughts on “TU PRIMER GALGO

  1. No puedo dejar de escribirte un comentario después de leer este post. Estoy segura que no soy la única que se siente identificada.

    En nuestro caso sabíamos que queríamos adoptar un perro, pero no teníamos claro nada más. Mi chico dijo, ¿por qué no un galgo?. Con sólo un visita a la web de la ONG me convencí, y he de decir que me enamoré de la mitad de los galgos que aparecían en la página a la espera de una adopción. Él quería uno negro, yo quería uno blanco, nos daba igual si era macho o hembra… estabamos listos para adaptarnos a lo que hiciera falta pero con alguna que otra idea en la cabeza. Como otros, pensabamos en elegir y el bajón llegó cuando desde la ONG nos dijeron que había que ver qué galgo se podría adaptar a vivir sin otro perro, que era más dificil… Sinceramente, me puse muy triste pensando que al final iba a ser imposible (como somos a veces las personas…).
    Cosas del destino, a los pocos días nos llamaron para contarnos que habían encontrado una galguita abandonada que creían que se adaptaría sin problemas. Me emocioné tanto que no pregunté nada más, sólo que cuando podríamos conocerla. Cuando fuimos a verla no sabíamos más que su nombre y que era color canela; ese día conocimos también a otra preciosidad, pero estaba claro quién nos había elegido.

    Creo que tengo la perrita más cariñosa y buena del mundo, probablemente como todos los dueños :) Y cada día estoy más contenta de no haber elegido yo y que lo haya hecho ella.

    1. Lo que cuentas es tal cual, Mon :) la primera vez es casi siempre así (excepto cuando comienzas acogiendo galgos temporalmente y luego adoptas). Pero si te dejas fluir y aceptas que el galgo que es para ti encontrará la forma de llegar a ti, la ONG será el instrumento para cumplir el objetivo de ese galgo que te ha escogido… Un fuerte abrazo y toda la felicidad del mundo junto a vuestra “galguita color canela”…

  2. Para mi siempre fue así, ya 4 veces. Dos ya han partido (Lady, la primogénita. Y Olimpia) , los otros siguen acompañándonos
    Y estoy segura que siempre será igual, porque son ellos quienes nos elijen a nosotros. De eso no tengo ninguna duda

    1. Haber sido afortunada 4 veces te convierte en una afortunada permanente, estimada Gabriela… Ellos nos buscan, nos eligen, nos adoptan y llenan de color y amor nuestras vidas, no podríamos pedirles más… Un fuerte abrazo!

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