3 tuli-descubrimientos

O Clube da Tula

El de esta semana no será un post demasiado largo (sólo 2 páginas A4 en vez de 3, vamos mejorando, ¿no?) Es domingo y sabemos que todos preferís descansar que estar leyendo post infinitos… Y sí, lo sabemos, en O Clube da Tula los posts siempre son largos como esperanza de pobre… Pero, ¿que le vamos a hacer? Nos encanta escribir, nos encanta contaros historias, nos encanta desafiaros a reflexionar sobre cosas que nuestros animales nos enseñan cada día, nos encanta saber que, tras leer nuestros posts, sacudimos un poco vuestro chip.

Y qué decir de los comentarios que recibimos a veces, diciéndonos que leer alguno de esos posts ha hecho cambiar la manera de ver alguna cosa de la vida… Es por todo eso que escribimos… Y vale que somos extensas, nos declaramos ¡Culpadas! Pero Tulita y yo escribimos con amor y dedicación, así que nuestra falta de síntesis se ve compensada con algo bueno, ¿no os parece?

Hoy queremos compartir con vosotros tres descubrimientos de las últimas semanas.

Quienes nos seguís a menudo, sabréis que nuestra vida ha dado una vuelta grande en lo profesional… Y en ello ha sido clave nuestra capacidad para adaptarnos… Tula y yo tenemos eso en común: ella por ser una “galga-excazadora-reformada-a-la-fuerza”; yo, simplemente, por ser argentina (lo que me convierte en apta para resistir el cambio de varios presidentes de país en un mes, cambios de moneda y devaluaciones cada dos por tres, cambios de país, de trabajo, etc…). Dicen las enciclopedias que el origen de los galgos, que se remonta a miles de años atrás, anda ahí por Egipto… Pero ahora me pongo a pensar si no habrá habido algún gen pre-argentino involucrado en el desarrollo de la raza… por lo de la capacidad de adaptación, digo…

En cualquier caso, ante las presentes adversidades de la vida, Tula y yo decidimos enfrentar con optimismo y creatividad “nuestro propio ecuador”, que es ese punto de inflexión en el que alguna cosa cambia radicalmente y tienes que dejar de resistirte al cambio y arriesgar en dirección hacia lo desconocido… Mi amiga italiana Cabiria, mi primera amiga en Barcelona, me regaló un día una libreta cuya portada tenía un mensaje muy instructivo, que decía algo así como:

“Nunca podrás cruzar el océano si no te atreves a dejar la orilla”…

Es decir que para tener alguna hipótesis de ser felices y trascender en la vida, tenemos que salir de nuestra zona de confort, arriesgarnos a soltar lo conocido y tener fe de que ese riesgo corrido tendrá su recompensa positiva.

Ya os contaremos más sobre nuestro desafío esta misma semana. Pero ahora interesa apenas enumeraros los tres descubrimientos que se nos revelaron a Tula y a mí recientemente, gracias a habernos permitido comenzar a dejar la orilla desde la que observábamos con temor el horizonte desconocido:

1) Descubrí que no sé sacar fotos… vale, muchos que hayáis visto mis fotos en Facebook podréis ver en esto una obviedad, pues mis fotos denuncian esa carencia mía a gritos! Pero yo era ingenua, y creía que alguna foto se salvaba…

2) Consecuentemente, descubrí que no bastaba con ampararme en el hecho de que las fotos las tomaba con mi iPhone (una cámara con buena definición, entre las cámaras digitales de teléfono móvil)… Un iPhone puede sacar fotos espectaculares, pero si está en las manos adecuadas, en las manos talentosas de alguien que sepa usarlo… y las mías son talentosas para hacer maquetas y proyectar arquitectura, a veces para escribir, pero para tomar fotos “res de res”, como se dice en catalán…

3) Tula – siempre dando la nota alta para dejarme a la altura del betún –, descubrió que la culpa de no salir espectacular en las fotos (o resistirse a mirar a la cámara) no era suya, ¡sino mía! Vale, qué me hacía descubrir otra carencia mí, si ya tenía las dos anteriores… Para Tula, las últimas semanas fueron reveladoras y le permitieron descubrir su verdadera vocación: ¿cazadora de conejos? Nooo!!! ¿ladrona de guante blanco de comida? Nooo!!! ¿Usurpadora oficial de sofás y camas matrimoniales? Nooo!!! La verdadera vocación de Tula, para la cual demostró tener un talento nato es la de ser “Top Model Canina”… Y vaya si le ha gustado descubrir su nueva profesión…

O Clube da Tula

Conmigo es imposible que Tula mire a la cámara… ¡Pero mirad con qué estilo se dirige a una cámara profesional!

Estos tres grandes descubrimientos se los debemos a dos grandes fotógrafos portugueses: Rubén Diogo y Paula Ribeiro, de Búnker Stúdio (Oporto-Lisboa), quienes nos están ayudando con un faraónico trabajo que en breve comenzaremos a revelaros…

Tulita, durante la sesión del 13 de mayo, junto a Rubén, Paula y la pequeña Bubba…

Su gran potencial queda reflejado en cada una de sus fotografías, verdaderas obras de arte… Pero si vosotros pudieseis conocer:

O Clube da Tula la manera en que trabajan;

O Clube da Tula su visión creativa/intuitiva para encontrar, en pormenores que pasarían desapercibidos para todos nosotros, el detonante de un escenario de ensueño para una foto;

O Clube da Tula su capacidad técnica, ternura, paciencia y poder de cautivación para que 3 o 4 perros sean fotografiados simultáneamente (en poses de revista Elle o Vogue que yo nunca conseguiría que Tula, sola, hiciera para la cámara de mi iPhone);

O Clube da Tula su capacidad y entusiasmo para aparecer, junto con nuestros perros en algunas de las fotos, con estilismos perfectamente estudiados, lo que demuestra que no sólo son excelentes fotógrafos, sino artistas integrales…

Entonces entenderíais el infinito valor que tiene cada una de las fotos que están realizando para O Clube da Tula… (Ya los entrevistaremos para todos vosotros, para que los conozcáis un poquito más).

Toda esta magia y personas mágicas como Rubén y Paula llegaron a nuestra vida por habernos atrevido a levantar un pie de la orilla, en la que tan aferradas estábamos… Sí, aún tenemos el otro pie ahí, enterrado en la arena… Pero esperamos que de aquí a una semana, ese pie suelte el piso firme y nos deje levantar vuelo en el proyecto que Tula y yo estamos preparando. No sabemos a dónde el Viento nos llevará, pero sabemos que el amor que nos tenemos y el que juntas estamos volcando en esta iniciativa sólo pueden conducirnos a un final feliz… Sabemos, también, que si volamos alto la vida nos desvelará mucha más de su magia… Por eso, ¡allí vamos!

O Clube da Tula(Tulita durante una pausa en la sesión fotográfica del 13 de mayo…)

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