PASEAR EL PERRO (1ª parte)

Como soy una princesa, y porque a mí en SOS Galgos me dijeron que siempre iba a poder pasear todo lo que quisiera cuando adoptara a mi mamá, cada día me encargo de hacer valer mis derechos.

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Pasear con mi mamá es muy cómodo. Yo sólo tengo que andar (después de programar mi tuli-GPS interno, que tiene ya muy buenas críticas en el mundo de las nuevas tecnologías). Luego, ella se encarga de aceptar mi propuesta de recorrido (no negociable ni el día de su cumpleaños) y de llevar la correa, para que no se me enriede entre mis largas patas de galgo glamouroso. Sí, en términos gráficos, mi mamá es una especie de perchero ambulante que la vida me ha dado, una especie de doncella a mi servicio en mis largas promenades… Y después dicen que la vida no es generosa…

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Mi mamá me viste antes de salir, menos en verano, cuando puedo usufructuar mi derecho al nudismo urbano en cualquier ciudad que me encuentre. En las otras estaciones, salgo siempre bien vestidita… Y ojo, que no me quejo!!! Al ser tan flaca, y tener poco pelo, me veo en la obligación práctica de aceptar que mamá me emperifolle toda. Imaginaros los suspiros que desato en la calle; si desnudita ya soy simpática, vestida ya soy la bomba… Casi siempre llevo un accesorio rosa… Es raro, pues mi mamá siempre detestó a la muñeca Barbie, pero casi siempre que escoge algo para mí, zas! Es rosa! Si no es el abrigo completo, es uno de mis collares o un pañuelito… Pero siempre el rosa viene a pasear con nosotras…

Lo que me parece más raro aún es que, en días de ir vestida yo de helado de fresa, todavía crucemos personas que pregunten si soy niña o niño… *#¡,!!!!*#*!!!!!!!! Eso digo yo… Vale que los hombres usen el rosa en su ropa (y algunos con muy buen resultado, como dice mi mamá). Pero alguien pensaría que vestir a un perrito (macho) de rosa lo hará ver igualmente masculino??????? Eso sería de Juzgado de guardia…

Ir de pantera rosa por la calle tiene sus ventajas. No pasas nunca desapercibida, no señor… Y siendo oscurita como yo, garantiza que serás vista a la distancia, sobretodo en circunstancias en que la alternativa sería lanzar una bengala… Y como mi meta personal principal en cada paseo es acumular la mayor cantidad de caricias, “festinhas” en portugués, pues cuanto más me parezca a un letrero luminoso más me ayuda en conseguir mi objetivo. Por cierto, mi “festinhómetro” marcó record en el último mes en Oporto… Si es que cada día mi grado de “guaposidad” se eleva exponencialmente… No sólo tendría que escribir un blog sobre la vida, también debería escribir otro de Street style para galgos…. Y por eso, voy a hacerlo con mi mamá a partir de hoy, aquí, para todos vosotros!!!

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