ADOPTAR UN GALGO VIEJO (o un perro viejo, en general)

(Para empezar, seguro se preguntaron: Un galgo viejo? Un perro viejo? Acaso no es lo mismo? Me arriesgaré a dejar por escrito en este blog que NO… Una de mis humildes teorías es que en el mundo existen los perros, los gatos y los galgos… Todo aquel que tenga un galgo, sabe que es un ser a mitad de camino entre perro y gato, quizá porque decidió ser un poco de ambos, para así convertirse en el eslabón físico que amalgama y reconcilia ambas especies (comúnmente “enfrentadas”, en el imaginario de la gente…) Un día hablaré mejor de ello, pero sirva ahora apenas esta aclaración, para explicar el título del post.)

Hoy quiero reflexionar sobre otro tema muy pero que muy importante:

O Clube da Tula ADOPTAR UN GALGO VIEJO O Clube da Tula

O Clube da Tula

Cada año en España 50.000 galgos son abandonados o sacrificados. Los que tienen suerte, consiguen ser rescatados para iniciar una nueva vida, en familia, la que siempre deberían haber tenido. Ya sabemos que hay de todo: galgos jóvenes, incluso cachorros, pero también mucho galgo viejo (son aquellos que, tras ser excluidos de la caza o las carreras, continuaron siendo explotados de otras maneras, para procrear, etc…)

Una vez rescatados, algunos de esos galgos viejos esperan durante mucho tiempo, en casas de acogida temporal, su oportunidad de ser adoptados, simplemente por el “handicap” de ser viejos. Y aunque algunas ONGs incentivan activamente esas adopciones, es difícil conseguir que la gente, los potenciales adoptantes, sacrifiquen su deseo de tener un cachorro para dar, en cambio, una oportunidad a un viejito.

Las excusas son obvias:

“quiero verlo crecer”, “no quiero que se me muera pronto”, “no quiero verlo enfermo”, “no quiero sufrir”…

Todas esas excusas se centran apenas en los deseos del adoptante, de sus expectativas, de sus miedos. Pero no dan cuenta de los deseos, expectativas, miedos del galgo viejo, ese que desea acabar sus días en el calor de una familia que lo haga sentir parte de una manada propia.

Por eso, es necesario ultrapasar esas excusas:

O Clube da Tula Modificando los deseos: para que ya no sean sólo los nuestros los que decidan una adopción, sino también los del galgo que nos espera, porque todo galgo tiene deseos, sueños que quiere convertir en realidad, y nosotros podemos ayudarlo a que lo consiga;

O Clube da Tula Re-orientando nuestras expectativas: descubriendo las múltiples maneras en que un galgo viejo también puede traer alegría a nuestro hogar y las también múltiples maneras en que podemos hacerlo feliz junto a nosotros;

O Clube da Tula Trascendiendo nuestros miedos: porque lo que importa no es la “cantidad” de tiempo que podamos compartir con nuestro galgo, sino la “calidad” de ese tiempo compartido.

Es verdad que sería muy bonito ver crecer a tu galgo, desde bebé hasta hacerse viejito. Y adoptando un galgo viejo te perderás esa experiencia, no te lo niego, todas las fotos suyas haciendo monadas, travesuras de cachorro… Muchas veces cuando veo fotos de galgos blancos con manchas negras, o atigrados oscuros, suspiro e imagino que así deben de haber sido Lily y Tula cuando cachorras… Pero no por eso me arrepiento de haberlas adoptado ya crecidas…

Estuve haciendo memoria, para recordar cuál fue mi último cachorro… Y fue… en 1988! Desde entonces, sólo tengo perros viejos y, desde 2005, galgos viejos.

Hoy se cumplen 8 años desde que Lily llegó a mi vida, el 2 de abril de 2006. Llegó por la noche, en acogida temporal, pero a la mañana siguiente decidió adoptarme. Y yo, que tengo el SÍ fácil (sólo con los galgos, aclaro!), me dejé querer y firmé contrato.

Faltaba menos de 1 mes para que Lily cumpliera sus 11 años. Ya tenía sólo canas, temblores en sus patas, y su lengua rosa ya caía para fuera de su boca sin que ella pudiera controlarla, como si la lengua hubiera decidido jubilarse antes que la propia Lily. Fuimos almas gemelas, de esas que se encuentran ya siendo viejas, tras vivir toda una vida de espera hasta que ese día, el del flechazo, llega y te deja Knock Out de amor.

O Clube da Tula

Y ahí sabes que estás perdida, que ese galgo podrá vivir uno, dos, tres o cuatro años (cinco, con suerte). Sabes que tus días a su lado están más contados que los que tendrías con un cachorro…

Pero: qué más da??? Es tu galgo, te ha elegido, te dejaste querer, abriste tu corazón y te lo robó al mismo tiempo que te robó el sofá y tu cama (claro, como son flacos, y encima viejos, no puedes decirles nada, porque merecen ese confort). Te aseguro que lo último que piensas entonces es que ese galgo tiene 11 años y que es probable que se vaya al Cielo pronto. Vives el día, disfrutas cada uno que pasa como si fuera el último. Quieres atesorar cada instante a su lado, le tomas fotos, tantas que dejas a tu iPhone sin capacidad de almacenamiento.

O Clube da Tula

Te das cuenta, entonces, que tu galgo viejo también es fotogénico (aunque no sea cachorro) y que, además, por su calma propia de la madurez le puedes tomar unas fotos chulísimas que transmiten su paz, su satisfacción por “haber llegado a casa”. Sientes que no emanas ni una gota de arrepentimiento. Tic-tac-Tic-tac: sí, el reloj sigue marcando el paso del tiempo, y cada minuto que pasa tu galgo y tú se vuelven más viejos, pero acaso hay algo mejor que envejecer junto a tu galgo?

Una vez leí un dicho:

“El único defecto de los perros es que viven pocos años”…

Me pareció una gran verdad. Pero si no eres de los que vive la vida al máximo, si no eres de los que sabe valorar cada minuto que la vida te ha dado y te sigue dando, un galgo viejo te enseñará a hacerlo.

“Porque el galgo sabe por galgo, pero más sabe por viejo…”

Y si eres de los que sí sabe disfrutar de cada momento ofrecido por el Universo, entonces igual de genial, porque tu galgo no tendrá que enseñarte a hacerlo!

Lily fue una de esas viejitas que llega a tu vida, se instala, se acomoda bien y, cuando te quieres acordar, no puedes imaginar tu vida sin ella… Juntas vivimos 3 años, 3 meses y 25 días. Cada uno de ellos valió la pena. Volvería a entregarme a Lily 1000 veces más si hiciera falta, incluso sabiendo que sólo pasaría con ella ese tiempo, que fue suficiente para: ayudarme a acabar mi tesis (siempre acostadita muy cerca de mí, como se puede ver en la foto); para sostenerme cuando cambiamos de país de un día para otro, sin transiciones, sin casi despedidas, sin luto, sin pensarlo.

O Clube da Tula

Lily estaba muy enferma, pero no dudó ni un minuto en sacarme a la calle, con su cánula puesta, la que de lunes a viernes le ayudaba a recibir suero, para mostrarme el mundo y decirme que estábamos en él para ser felices. Gracias a Lily sobreviví las circunstancias más difíciles de mi vida. Con su sabiduría de vieja me enseñó cosas que no sabía que existían, y que sólo podía saber gracias a sus años de experiencia.

Por eso: qué más da si no pudimos correr 5 km cada día, porque ella ya no podía hacerlo? Qué más da si no pudimos lanzar el freesbee y sacar muchas fotos que dieran cuenta de los centímetros que crecía cada mes? En cambio, asistí a la transformación de su cabeza “tipo Minnie Mouse” (con antifaz a lo Batman) a una cabeza ya gris perla, muy guapa, por cierto…

Compartir con Lily su vejez me permitió ver su capacidad de lucha ante la enfermedad, ante la falta de energía, me permitió tener un espejo en el que hacer lo posible por reflejarme, para poder llegar a ser como ella, luchadora, una heroína… En esas circunstancias, qué más da no haber podido compartir su niñez…

O Clube da Tula

Piénsalo así: cada día que dices que NO a un galgo viejo es un día más que envejeces separado de él; cada día que dudas sobre si adoptar un galgo viejo es una buena idea, envejeces separado de él… Y ya sabes que el tiempo no vuelve atrás. Por eso, a qué esperas? Y si no es un galgo, pues ya sabes que también puedes adoptar un perro viejo…:)

©Queda totalmente prohibida a reproducción total o parcial de los contenidos escritos y gráficos de este artículo, así como la traducción a otros idiomas, sin el permiso previo y expreso de sus autores.

14 thoughts on “ADOPTAR UN GALGO VIEJO (o un perro viejo, en general)

  1. Hola!!
    Me llamo Laura y tengo dos galguitas: Maddy, que tiene unos 5 años (casi dos lleva ya con nosotros) y Sombra, que tiene 7 años recien cumplidos (y lleva con nosotros unos 3 meses). Son lo mejor que tengo y las adoro con todo mi corazón.
    Me he emocionado muchísimo con el texto, porque coincido en cada palabra. Recibo de cada una de mis perritas amor y sabiduria cada instante y sin duda, cuando no quede más remedio de que suban al cielo, otro galgo abuela/o llegará a mi vida.
    Besotes.

    1. Hola querida Laura, muchas gracias por dejarnos tu opinión. Nos alegra mucho saber que hay personas que, como tú, se sensibilizan con los galgos de corazón, independientemente de su edad… Felicitaciones, Tula y yo estamos seguras de que por ser una persona así debes de ser muy feliz junto a tus flaquitas… Un gran abrazo!!!

  2. Hola a todos lei el texto y no pude evitar mis lagrimas, lagrimas de amor de recuerdo de agradecimiento,porque ya hace casi 3 años se murio mi Santo, si asi se llamaba el primer galgo que conoci, y que adopte, tenia aproximadamente 10 años agonizaba en la playa, subia la marea y estabamos con mi hijo y Yusi mi pequeño perrito, quien se convertiria en su inseparable hermanito, le habian roto la pata de adelante estaba muy flaquito no podia caminar, nos llevo 3 meses recuperarlo, dormia al lado de mi cama, porque a la noche tenia pesadillas y lo tenia que acariciar y hablarle para tranquilizarlo, hasta que camino, y paseamos por la playa le encantaba correr por la arena cuando la marea bajaba, pero su higado y su riñon ya no funcionaban producto de las drogas que le ponen para correr, nos regalo 3 años de compañia de amor de sonrisas, porque seguia siendo un cachorro y jamas durmio solo siempre al lado de mi cama y si yo no estaba con Augusto, mi hijo, ademas tenia sus amigas que venian a casa para salir a pasear. Un 1 de junio se fue, al cielo de los perros en mis brazos, nos dejo un gran vacio, pero tambien mucha enseñanza, nos enseño la cara desconocida de una raza que hasta, el momento ignoraba, nos enseño a amar y defender a todos los galgos, nos enseño a decir no a la indiferencia, nos enseño amor incondicional. Y se llamaba Santo porque lo encontramos un jueves santo, hacia frio ya y mi hijo Augusto dijo: mama no lo podemos dejar aca, algo tenemos hacer, y asi comenzo la historia …………Nuestra casa y corazon siempre abierta para algun galgo que los necesite.

    1. Rosalia, no imagino mejor nombre para tu galgo que “Santo”… Vuestra historia es conmovedora, y ya ves que no hay edad límite de un galgo para darnos felicidad infinita, ni meses que compartir que parezcan pocos… Si vivimos ese tiempo intensamente y nos aseguramos de dar a nuestros galgos todo aquello que necesitan para vivir y partir en paz, y sabiendo que tuvieron su oportunidad de conocer el calor de una mano amiga y la compañía de su familia humana, todas las almas nos despedimos en paz cuando el momento llega… Al menos así fue con Lily… Un fuerte abrazo…

  3. Hola, me encantó el texto… y me siento representada. Tengo una galga viejita que adopte hace cuatro años, y calculo que estará en los 13 o 14 años de edad. La adopte pensando que no iba a estar a mi lado mas de unos meses, realmente estaba muy descuidada, pero como verán ya van 4 años. El tema es que por cuestiones personales tengo que viajar por unos meses (no se cuantos), y me la quiero llevar conmigo, pero me dice la veterinaria que no sabe si aguantará el viaje, porque ya esta muy viejita. Por ahi lei que cambiabas de país de un día para otro, quisiera saber si te la llevabas contigo, como resultaba el viaje, lo aguantaba bien? En mi caso sería un vuelo de alrededor de 15 hs… no se que hacer , creo que si no me voy con ella no me voy nada, aunque sería muy dificil no viajar, realmente tengo que resolver unos temas fuera de mi pais….
    Felicitaciones por tu hermoso corazon!!! Saludos
    Eugenia

    1. Querida Eugenia, es verdad, he realizado varios viajes cuando Lily ya era muy mayor, siempre de coche, entre Barcelona y Portugal, 1.000 km, y a veces lo hacíamos vía Galicia, por temas veterinarios y de vacaciones, lo que sumaba otros 700 km. Lily lo llevaba muy bien, porque además el premio más grande que podías darle era viajar en coche :) En avión no llevaría ningún perro, ni joven ni viejo, pues prefiero ser yo quien controle en todo momento cómo está. Pero claro que si un día tuviera que cruzar un océano, llevaría a Tula y a Corbu en avión. No sé cuál es tu caso, pero si puedes viajar en coche, te lo recomiendo, aunque eso implique dividir el viaje en un par de días. Si debes viajar en avión, lo importante es saber cómo está el corazón de tu galga. Pero mi corazón me ha enseñado, después de una muy mala experiencia, que allí a donde voy yo, si es por mucho tiempo, ellos van conmigo, pues aunque las condiciones no sean las mejores, ellos siempre preferirán estar a nuestro lado… Espero haber respondido a lo que me preguntabas. Sino, aquí estoy para más respuestas! Un abrazo y buen viaje!

  4. Tenes tanta razon con todo lo que decis!!!xq no un galgo viejo??y si …lo vengo pensando hace tanto,mi mente …mi cuerpo …mi ser lo deseaban …adoptar un galgo,y mi sueño pronto sera realidad!!!falta muy poquito para que Almendra …mi Almendra(Almen como le dice su transito ,Celeste se llama la mama transito de Almen)me adopto,si …nos vamos a adoptar!!!ella eligio una mama vieja y yo elijo una galga vieja,y nos vamos a complementar y nos vamos amar hasta que Dios lo decida…gracias por esas palabras tan bellas que describen el amor de tus galgas y vos…te abrazo a la distancia…mejor dicho te abrazamos…Monica y Almendra.

    1. Hola Moni, lamento la demora en mi respuesta. Espero que en estas semanas tu Almendra y tú hayáis formalizado vuestra mutua adopción y que seáis muy felices juntas! Un fuerte abrazo!

  5. Hola,

    Hasta hoy no había visto este post, hace un mes y 9 días, un fatídico 5 de abril, mi pequeña rayo se fue de nuestro lado con 11 años a sus espaldas, se la llevó el maldito cancer. La adoptamos ya con 7 años y con varios problemas, y gracias al cariño y devoción que pusimos en ella, tanto mi mujer como yo, vivió los últimos años, plena, feliz y disfrutando de la vida, pero la edad y la enfermedad la empezó a consumir, hasta el día en que ya decidió rendirse.

    La experiencia con Rayo fue maravillosa, tenemos otro perro, adoptado también, una mezcla, el cual entró en casa con 3 meses (ahora está a puntito de cumplir los 3 años), también es una experiencia maravillosa, pero no desplaza el amor y el cariño que se tiene con la mi pequeña Rayo. Nano es nuestro bebe y Rayo fue nuestra queridísima viejita, y ambas experiencias únicas, cada una a su manera.

    Desde el primer día que fuimos a por el galgo, teníamos claro que queríamos al viejo, al peor tratado, al que merecía vivir feliz sus últimos días, y no dudo que lo volveremos a realizar, no nos hemos arrepentido jamás el haber vivido con rayo a nuestro lado, y el gran dolor que causa su pérdida, no puede borrar los grandes momentos y recuerdos que sus cuatro años a nuestro lado

    1. Estimado Toni, gracias por compartir vuestra historia. Lo primero que me gustaría decirte es que lamento profundamente vuestra pérdida. Pero, si me lo permites, me gustaría invitarte a hacer esta reflexión: todo el vacío que Rayo dejó, toda la tristeza que sentís hoy, es apenas el corolario de una historia de amor verdadero, de felicidad y momentos inolvidables que compartieron. Sin todo lo que vivisteis juntos, no habría el dolor actual, pero tampoco habría habido toda la felicidad previa. Estoy segura de que para vosotros no habría valido la pena ahorraros el luto actual, si eso implicaba no conocer a Rayo, abrir vuestros corazones al suyo… Por eso, concentraros en lo maravillosa que fue vuestra vida compartida y haced el luto sonriendo mientras miráis al Cielo. Rayo estará feliz de veros recordarla desde la felicidad… Un fuerte abrazo

  6. Hola!
    Tu escrito me ha recordado a mi vieji… mi galguita Runa. En unos días cumplen los dos años de su fallecimiento y con ella viví los seis mejores meses que podría regalarme … Runa no pudo disfrutar mucho su nueva vida, porque cuando llegó a nuestras vidas tenía ya al menos diez años y un cáncer fatal y aunque me dolió su partida, por que su paso por mi vida fue muy corta, todos en la familia disfrutamos ese tiempo.

    1. Querida Mery, cuando nuestro galgo muere nada es suficiente para nosotros… Es tanto el amor que nos dan, que querríamos vivir eternamente a su lado. Tula estuvo casi 7 años conmigo, y tampoco fue suficiente, aunque haya llegado más joven y sana que tu Runa o mi Lily. Trata de levantar el ánimo y de pensar que Runa ya está bien y curada, en el Cielo de los galgos… Un fuerte abrazo y muchas gracias por dejarnos tu comentario…

  7. Hola..mi.nombre es Maria y tengo dos galgos…adoptado mayores con 4añitos….pero colaboro como familia se acogida…y han pasado de todas las edades.La.ultima acogida Vila…tenia 11años…y era un amor…solo queria estar pegadita a ti..y recibir cariño…esta adoptadaen francia…asi que corroboro tus palabras…adoptar mayor…SI.

    1. Genial lo que nos cuentas, María! Ser casa de acogida es realmente maravilloso… Recibir estos seres tan especiales cuando están hundidos, sin brillo en los ojos y aparentemente sin esperanza (que la tienen, pero no la manifiestan) y ver cómo día a día van transformándose en un galgo feliz y emanando fe por todos lados es realmente una experiencia por la que todos deberían pasar… Y si son galgos sénior, aún mejor… Un abrazo!

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